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domingo, 4 de mayo de 2025
CAMINANTE DEL CIELO
domingo, 28 de enero de 2024
GRANADA COSTA NACIONAL - ENTREVISTA DE ALBERTO GIMÉNEZ
<<El libro que quería ser escrito por Emi Zanón>>
Alberto Giménez Prieto "Lumbre"
https://granadacostanacional.es/el-libro-que-queria-ser-escrito-por-emi-zanon/
El libro que quería ser escrito por Emi Zanón
20 de enero de 2024
La Residencia de Libros por Nacer, la Prenatal como la llamaban sus ocupantes, bullía en plena actividad, aunque era algo habitual en ella, miríadas de argumentos buscaban autor, mientras legiones de escritores los miraban encandilados esperando la inspiración que les conduciría a la gloria.
A cualquier hora, allí siempre era de día, podían verse pasar tramas, ensayos, tesis, artículos, novelas, dramas y cualquier tipo de comunicación susceptible de ser un escrita, mostrándose seductores como si de modelos se tratara. Lucían en una pasarela sin fin, como un inmenso circo romano, o como un carrusel de recogida de equipajes aeroportuarios, como preferían describirla los más prosaicos, de dimensiones inabarcables. Allí podía encontrarse cualquier idea que mereciera escribirse. En locales adyacentes aunque exentos estaban los universos de las artes plásticas y de la música.
(A esa pasarela, los humanos que llegan a conocerla, la llaman inspiración y quedan prendados por cuanto en ella acontece, al saberse tocados por Calíope o cualquier otra musa. Allí esperan hallar el Quijote que los sacará del anonimato).
La formación en que discurrían los textos era heterogénea y junto a un tratado de física cuántica podía verse una novela de gánsteres. La inspiración no discriminaba en absoluto. Las ideas solo entrarán en clasificaciones y competencias cuando lleguen a ser libros, cuando estén en manos humanas. A partir de ese encuentro, los arquetipos se transformarán en objetos comerciales. Antes, aun siendo diferentes, nada daba pie para que se las clasificara por categorías, se juzgaran sus cualidades o se disputaran el segmento de compradores.
El cambio tenía lugar en el preciso instante en que algún humano se sentía inspirado, entonces, automáticamente, la idea pasaba de desconocida a ser maravillosa, inmejorable, simplemente porque ya tenía un autor que así lo afirmaba. Era pues la inspiración percibida el acto constitutivo de esa calidad que le permitiría entrar en pugna con las demás. La adquisición infunde carácter y este convierte la nueva propiedad en poco menos que divina a ojos del propietario. La obra será la mejor, la más original, la más genial… Otra cosa será lo que piensen los demás autores. Los únicos árbitros que se respetarán son, a corto plazo, el mercado y, más tarde, la historia.

Humanizadas las obras, a partir de ese momento el ensayo mirará con displicencia a la novela, esta no querrá que la roce el cuento, que, a su vez, no querrá compartir estante con el haiku.
La claridad de día perpetuo en la Residencia se vio velada por algo, la actividad cesó repentinamente, todo quedó paralizado como las gotas de lluvia en un cristal cuando esta cesa. Una quietud helada. Uno de los arquetipos había sufrido y su dolor se contagiaba a todos los demás.
«Duelo al atardecer» que, al ver entrar en la Prenatal a Emi Zanón, se había despedido, muy alborozado, de sus colegas, ahora volvía sin que la escritora lo hubiera visto siquiera.
—¿Pero que ha sido esta vez? —preguntó «Comentarios al libro de Job», el decano del lugar.
—Pues lo de siempre, que está empeñado en que Emi Zanón lo escriba y a ella las novelas del oeste…, como que no. Pero a «Duelo» no hay quien se lo haga comprender.
—¿Dónde está ahora?
—Se ha ido a llorar con las novelas románticas.
—¿Cuándo comprenderá que la Zanón, como ha dejado bien claro, «Solo escribo si es algo que me gusta a mí». Anda dile a «Duelo» que venga a mi anaquel, a ver qué puedo hacer por él.
«Duelo al atardecer» trató de mostrarse sereno al llegar al estante rotulado «Novedades que no llegaron a serlo», aunque el temblor de sus párrafos mostraba la congoja que lo atribulaba.
—Con la cantidad de autores que te escribirían de mil amores, has tenido que buscar precisamente a esa autora que es tan independiente. Además sabemos que no le gusta que se lo den hecho, lo tiene dicho: «No planteo o planifico nada con antelación. Empiezo movida por el entusiasmo de una idea que me ha venido, la cual, a veces, ya tiene un escenario, un personaje, y todo lo demás, va surgiendo y tomando forma». Y tú vienes todo de una pieza y prefabricado.
—Pero también ha dicho que: «No planifico los sentimientos que quiero despertar en el lector, simplemente, me dejo llevar por lo que surge, y sí, despierta en mí emociones y sentimientos». Solo trato de despertarle emociones, sentimientos…
—¡Pero hombre de dios! ¿Qué sentimientos le despertarás tú, cargado con pistolas y ese olor a boñiga de caballo? Tus únicas emociones es matar dos personajes por página.
—Acuérdate de lo que vendían las novelas del oeste en los cincuenta…
—A Emi no la emocionarás con las ventas, a ella si no la publicaran «Me desmotivaría el hecho de no poder compartir, por supuesto. No obstante, seguiría escribiendo cada vez que experimentara esa fuerza interior que me lleva a ello».
—¿Acaso esa novela exótica y a medio acabar que guarda en el cajón es mejor que yo? Yo soy…
—Alto ahí «Duelo», estás a punto de vulnerar una regla esencial y puede suponerte el exilio al estante de los impublicables. ¿Lo recuerdas verdad?
—Perdona «Comentarios»…, es que soy mu temperamental, no quería hacer comparaciones… Solo quiero ser para ella como su «Metacuentos», aunque ese solo sea un libro de relatos.
—Eso también roza a la comparación, te estás jugando el futuro.
—Perdona «Comentarios», pero es que hoy estoy fuera de mí…, estoy perdiendo el argumento.
—Tú, como cualquiera de nosotros, conoces el contenido del resto de tus compañeros y, por tanto sabes que Emi Zanón, cierra «Metacuentos» con la cita de San Agustín «No aceptes nada si no lo has encontrado dentro de ti. No vayas hacia afuera; ve hacia adentro; en el interior del hombre habita la verdad». ¿Eso no te da una pista de por qué no puedes ser obra suya?
—Quiero convencerla de que su autoría me haría algo más…, más…, ¿cómo te diría yo? Más delicado, más moral, más espiritual.
—Alguien que, como Emi, expresa en su libro «La voz blanca» algo tan etéreo como «Bondad, belleza, inocencia… Humildad, sinceridad, honestidad… Señales indiscutibles de la sabiduría». ¿Crees que tendrá interés en espiritualizar una ensalada de disparos de ciento cincuenta páginas?
—Es que si me escribiera ella cambiarían las cosas, estoy seguro de que su pluma, tan delicada, tan espiritual modificaría mi contenido…
—¿Cómo quieres que te acepte, si tú mismo te avergüenzas de tu propio ser?
—No sé porque no nos permiten que elijamos a nuestros autores.
—Eso no es cierto, Emi no tuvo inconveniente en afirmarlo: «Cuando empiezo a escribir es porque me ha venido una idea, a veces el principio, otras principio y final, otra porque la historia me ha elegido a mí, como «Yámana, Tierra del Fuego… No planifico nada de antemano, voy escribiendo, un capítulo me lleva a otro y voy investigando sobre la marcha». No estáis en la misma onda.
—Quizá soy demasiado sencillo para una pluma tan rígida como la suya.
—No conoces a quien pretendes que sea tu autora, a este paso vas a estar aquí más tiempo que yo. —«Comentarios» es de la época del libro que comenta y ha sido periódicamente rechazado desde Moisés a nuestros días—. Si en lugar de acecharla la escucharas sabrías que ella solo escribe cuando y lo que le apetece «Cuando escribo es porque me lo pide el cuerpo, y cuando estoy en el proceso creativo, me absorbe tanto que no tengo horas, escribo hasta que no me fluyen las palabas. Mientras, en mi mente, va creciendo la historia. Y, no. No soy de los escritores que todos los días tienen que escribir algo». Es una escritora que no tiene inconveniente en modificar la trama para dar cabida a algún personaje de última hora: «Hay veces que empiezo a escribir un capítulo con una idea y los personajes me llevan, y no solo ellos, por otros derroteros. Me dejo fluir bastante. Ni me lo planteo. Todo surge de manera natural». Además, ella se mueve en un círculo muy cerrado: «Cuando termino una obra, nunca antes, la doy a leer a mi hija (antes, también a mi marido) que es muy crítica, y tengo en cuenta sus comentarios. Después, y hasta hace muy poco, una amiga me hacía una corrección ortotipográfica, y de ahí ya a enviar a concursos, publicar, etc.». Con esos antecedentes comprenderás que, por mucho que la asedies, no vas a resultarle más atractivo, así que déjala en paz y hazte visible al resto de autores o te quedarás de muestra, como yo.

—Pero es que no puedo arriesgarme a que me vea otro autor y le guste…, entonces debería dejar de pensar en ella como autora.
—Lo que no comprendo es esa fijación tuya en que sea Emi quien te escriba, hay un montón de autores en dique seco, que no te harían ascos si te les insinuaras. ¿Hay algo que yo no sepa en la escritura de Emi?
—Veras… aunque lo parezca, no es ninguna tontería. No quiero que te rías. Emi consiguió, con su primera novela «Su último viaje», ser finalista del Premio de Novela Fernando Lara del 2009, (publicada por Araña Editorial y seleccionada para el proyecto internacional «Primitivismo Femenino»).
—Sí, todo eso ya lo sé, pero no responde a mi pregunta.
—Déjame acabar y lo comprenderás: recientemente con «Las cinco estaciones de Vivaldi» resultó finalista del XXXVI Premio de Novela Felipe Trigo de 2016. Estoy convencido de que si se decide a escribirme y me presenta a un concurso obtendremos el premio. ¡A la tercera va la vencida!
—Pero también ha escrito otras novelas, o sea que tú ya no serías la tercera. O no recuerdas “Yámana, Tierra del Fuego” publicada, como «Las cinco estaciones de Vivaldi» por editorial Sargantana, y que esta última fue también finalista de los XL Premios de la Crítica Valenciana.
»Por cierto, ¿tú te ves compartiendo estante con Yámana? ¿Tú crees que de la mano que ha salido un relato apasionante, sencillo y profundo como ese podría salir el tiroteo que eres tú? Es más, también es la autora de una novela juvenil «La hierba azul Calíope» de NPQ Editores (2018), o sea que eso de que a la tercera…, nada de nada. Pero no te enfurruñes, el mundo no se acaba en Emi. No estáis hechos para encontraros. Anda date una vuelta, pero sin velos, por el paseo de los autores y verás como más pronto que tarde acabas siendo escrita.
—Creo que tienes razón «Comentarios», aunque me duela admitirlo: ella está muy alejada de la idea que soy yo, además con eso de la Nueva Consciencia, en que anda enredada, tiene poco que decir en una novela del Oeste.

—Aparte de su militancia o no en esa corriente, debes comprender que su estilo literario es muy distinto, incompatible contigo. Son muchos años de Emi en la literatura y muchos los galardones logrados: ha sido finalista del V Certamen Maratón de Microrrelatos de Valencia con La Frontera (2018) y finalista del VII con «Homo» (2022), antologado en «La Llum busca el pinzell i la ploma». Su microrrelato «¿Qué es humanizarte?» ha sido incluido en la antología «El arte del microrrelato», de Editorial Contrabando de 2016. Es autora, también, de «Dayal, miradas al interior» de 2010, que anda por su segunda edición; del libro de aforismos, reflexiones y poemas de la naturaleza y místicos «La voz blanca» de 2012.). Compartió autoría con Clive Carthew en la comedia «Pitos y gritos» que fue estrenada por Plateateatro en 2014. Ha colaborado en el libro «125 Aniversario del C.I.M. La Armónica de Buñol” (2014).
»Por otra parte Emi es comunicadora de la Nueva Consciencia/Nuevo Paradigma desde el año 2001, e imparte charlas y conferencias. Colabora en diversos medios de comunicación, bien a través de artículos mensuales en la prensa escrita (“Tú mismo”, “Así es Buñol”, “Hoy un click”) o en programas de radio: “Nueva Consciencia” en Radio Buñol; ha colaborado en “Radio Euskadi”, “Sirena Cope” y “esRadio”).
»En la primavera de 2017, fue la autora invitada en el VIII Festival de Cultura Hispánica “Cinespañol” en Periguéux (Dordoña) Francia. Y su obra literaria es conocida y apreciada en México a cuya XXXIII Feria del Libro de Guadalajara (Jalisco) fue invitada y asistió.
—Sí, y ahora recuerdo algo que ella dijo: «Utilizo los textos para transmitir mi visión del mundo, que pasa por darle a la vida un sentido trascendental. En ese sentido, va dirigido a todos los lectores que se acerquen a mi obra». Creo que lo mejor será hacerte caso, desprenderme del velo con el que quería permanecer visible solo a la mirada de Emi y salir en busca de autor. Alguno querrá escribir una truculenta, sangrienta y maloliente novela del oeste, siempre será mejor que quedarme acartonado como tú «Comentarios».
—Veo que mis apostillas no te han sentado demasiado bien, pero, si me permites, y dada tu afición a Emi Zanón, te recomendaría que siguieras alguna de las conferencias que da sobre la Nueva Consciencia, te ayudarían a convivir con alguien más que con tu espejo, e incluso con él.
—Mira quien fue a hablar, alguien que no aguanta una broma. Se te ha enranciado el sentido del humor o ¿cuándo tu naciste no había de eso? Ambos deberíamos haber imitado a Emi: «Cuando era una niña no tenía ni idea de cómo era el mundo. Sencillamente, vivía, era feliz, y alegre, muy alegre. Hoy, a pesar de todo, sigo siéndolo»
Se escuchó el fuerte crujido de un acople, la actividad volvió al mundo de las ideas, todo volvía a encajar, todo funcionaba de nuevo, ningún paradigma sufría. Los arquetipos volvieron a exhibirse buscando autor entre los que esperaban sin haberse percatado de la interrupción.
«Duelo al atardecer» encontró un autor que lo apreciaba y su novela inspiró una superproducción cinematográfica.
Emí Zanón salió de la Prenatal con algunos microrrelatos nuevos y la tercera parte de lo que con «Su último viaje» y «Las cinco estaciones de Vivaldi» constituiría su trilogía. Estén atentos a su aparición.

jueves, 13 de abril de 2023
ANTOLOGADA EN "LA LLUM BUSCA EL PINZELL I LA PLOMA"
domingo, 18 de diciembre de 2022
NEW YORK... New York... O la magia de la Navidad
¡FELIZ NAVIDAD Y 2023!
Desde lo más profundo de mi Ser: ¡Bendiciones y Paz en todos los lugares del Planeta!
Y mi regalo navideño para vosotr@s: mis queridos lectores, seguidores y amigos:
Uno de mis relatos inéditos, que espero os guste y lo compartais.
<<NEW YORK... New York... O la magia de la Navidad>>.
NEW YORK… New York… O la magia de la Navidad
Faltan unos días para Navidad, y el termómetro no supera los cinco grados centígrados. Los cielos están cenicientos y, por momentos, la presión atmosférica se siente más y más pesada, como si estrangulara, creando un ambiente, en general, plomizo, intenso… Se avecina una tormenta de frío y viento en toda la costa noreste de América. Los medios de comunicación no cesan de dar una y otra vez la noticia. Anuncian nevadas sin interrupción durante varios días y Alan Morris quiere trasladarse a su nuevo apartamento antes de que la nieve se lo impida. Por ello, se apremia él mismo con los últimos detalles. Moving Home, la compañía de mudanzas, hace unos días que se ha llevado sus ropas, sus libros, algunos muebles… y también todo aquello innecesario que ha ido depositando en bolsas de plástico para la basura: figuras de porcelana, unos bongos y una pandereta que, en su día, haciendo uso de su potencialidad creativa decoró con un gran corazón.
Desea empezar una vida nueva, dejar de sufrir, salir del atolladero y quitarse de encima una tras otra las armaduras con las que ha librado incesantes batallas. Desea aprender a mirar su realidad, tal cual es, en estos momentos de su vida. Aceptar la triste y enigmática desaparición de su padre. Dejar de sentirse culpable. ¡Cuántas veces se ha culpado por ello! ¡Cuántas veces se ha culpado por su personalidad dispersa y disoluta! Si le hubiese prestado más atención… quizás su padre no… A veces, le hubiese gustado tener unos polvos mágicos con los que borrar las huellas del ambiguo e indefinido camino que ha transitado durante toda su vida. Ahora ha empezado a entender, gracias a la ayuda de expertos, que al fin y al cabo todos los acontecimientos de su vida son simples metamorfosis, cambios, transformaciones más que necesarias. Y esta va a ser una de las más relevantes. Su nuevo hogar marcará un nuevo comienzo. ¡Está seguro! Satisfecho por hoy, cierra las ventanas. Echa, pensativo, una última mirada al exterior. El frío no es óbice para que miles, millones de personas sigan transitando con total normalidad por las calles de “la ciudad que nunca duerme” y que, desde hace unas semanas, brilla con los inicios de unos tiempos cargados de lirismo, melancolía, nostalgia, compasión, amor, gracia lúdica, desenfado cromático de luces y juguetes y regalos y… <<Quizás vaya un rato a Times Square –piensa—. O quizá, a la Quinta Avenida, al Rockefeller Center>>, con su gran árbol de navidad y la pista de patinaje frente a su entrada principal, repleto de turistas que, camuflados bajo sus gorros y bufandas hasta perder la identidad, intentan pergeñar ávidamente, con sus cámaras fotográficas, el destello de la luz de una estrella fugaz, una bola de navidad, un ángel anunciador, sobre los grandes edificios de cemento y cristal.
La Navidad para Alan Morris está cargada de
fetichismo. Es mágica. No en vano, las cosas buenas siempre le han sucedido en
Navidad. Por el momento, ¡empieza una nueva vida en su nuevo apartamento!
En el otro extremo de la “Gran Manzana”, no todos piensan y sienten igual. Estos tiempos navideños se tornan más despiadados, inhóspitos, salvajes y violentos para todos aquellos que no tienen techo; para todos aquellos de la vida callejera y las bandas de ladrones y delincuentes. Para todos aquellos que, frente a la levedad y refinamiento del otro lado, solo tienen la cartografía de una carencia afectiva en perpetuo desamparo y desconcierto.
La vida en esta parte de El Bronx es cada vez más difícil. El estado de deterioro alcanzado es extremo: edificios desvencijados, coches abandonados, basuras, roedores… Hombres y mujeres vagabundos, alcohólicos, drogadictos, sin papeles, sin identidad, que no tienen para comer excepto el caldo caliente y el trozo de pan que reciben algunos días de las casas de la caridad, o, con mucha suerte, una hamburguesa de un cubo de basura. Hombres y mujeres que no tienen un minuto de descanso, ni un minuto robado para la vida privada, por temor a que otros le rajen el estómago para robarle un mendrugo de pan, una prenda de abrigo, unos zapatos, un cigarrillo… No confían en nadie salvo en ellos mismos.
Alguien ha mencionado Painter1. Cada vez que pronuncian ese nombre lo hacen con un silbido tétrico. Le temen y mucho. Es joven y violento. Y en momentos de locura e inspiración pinta grafismos y textos en las paredes, cargados de exasperación y reproche: <<New York: Home to everyone from everywhere! Same old shit! Same old shit!>>2 Viene de mal talante dando patadas y puntapiés a todo lo que le sale al paso. Esta tarde ha llegado tarde a la casa de la caridad y se ha quedado sin ración. Está hambriento y tiene frío. Se acerca a un grupo de vagabundos que se está calentando alrededor de un mísero fuego que han preparado con andrajos y papeles. Nadie le mira a la cara. Saben que una mirada puede costarles la vida. Pregunta si tienen algo de comer. No contestan. Solo sacuden la cabeza negativamente. Se dirige a otro grupo que se reparte una botella de alcohol. Les intimida tan solo con su presencia y le ofrecen la botella. Bebe hasta la última gota. Luego estalla la botella contra el suelo. Quiere dormir y busca el sitio más cálido dentro del edificio en ruinas que tienen frente a ellos. Tras una pared sombría y sucia, debajo de unas vigas de hierro, vislumbra unos cartones. Se acerca y observa que, bajo los cartones, hay un viejo durmiendo. Lleva una larga barba y los cabellos blancos semicubiertos por un gorro de lana negro que le tapa su mugrienta frente. En realidad, una costra negra de suciedad le tapa la cara. No sabe quién es. Pero no le importa. Sin piedad le coge de un pie y lo arrastra fuera.
—¡Vamos, mueve tu culo, cabrón! ¡Largo de aquí! ¡Fuera! ¡Este sitio es mío!
El viejo vagabundo turbado por el impactante e inesperado tirón y los gritos del fenómeno que tiene delante, hace el intento de levantarse. Mas, antes de que pueda incorporarse totalmente, recibe un puntapié en los riñones que lo vuelve a lanzar sobre el mugriento suelo. Painter, tras escupirle con vehemencia, se da la vuelta victorioso y, arreglando de nuevo los usurpados cartones, se arrebuja en el lecho del viejo. Pocos segundos después el viejo vagabundo, haciendo acopio de todas sus energías y sin amilanarse —con su edad tenía ya poco que perder—, se dirige al agresor y de un tirón le quita el cartón que le cubre el cuerpo. Painter, que ya había empezado a coger el sueño, se incorpora tan rápido y estruendoso como una manada de búfalos salvajes. Empieza a tirar pestes por su boca y sus ojos parecen salirse de sus coléricas órbitas. El viejo vagabundo forcejea valientemente con el cartón asido de sus manos ateridas por el frío. ¡El cartón es suyo! ¡Suyoooo!
El estrépito llega a los oídos de los vagabundos que están en el exterior. Algunos, los más curiosos y temerarios, se aproximan sigilosamente al edificio para ver qué sucede. Otros, sin embargo, permanecen impasibles, como si no tuvieran vista ni oídos. Saben estar en el mundo externo sin sentidos.
—¡Eh, eh…! El viejo Printless3 le está haciendo frente a Painter —informa el primero en llegar al edificio.
—¡Que se maten de una vez! —exclama uno.
—¡Ojalá que se muera ese cabrón! —murmuran otros sobre Painter.
En uno de los forcejeos Painter pierde el equilibrio y cae de espaldas, dándose un golpe en la cabeza con una de las vigas de hierro entrecubiertas de escombros que, aleatoriamente, dibujan desniveles en el suelo del lugar. Queda paralizado en el acto.
—¡Wow! ¡Wow! El viejo Printless ha derribado a Painter —comienzan a gritar.
—Venid, venid… —animan a presenciar el gran espectáculo tan soñado por todos los del lugar.
—Eso es imposible… ¡Mala hierba nunca muere!… —escépticos hasta el último respiro no se fían en absoluto de la noticia.
El viejo vagabundo, aturdido y exhausto, se ha quedado inmóvil ante el cuerpo, aparentemente sin vida, de su agresor. En ese momento, decenas de vagabundos se agolpan sobre ellos haciendo un gran círculo. Todos quieren ver, en primera persona, al más despreciable de los humanos, a la rata más inmunda de su ghetto, derrotada y sin vida. De pronto, entre la multitud, un brazo vigoroso coge fuertemente al viejo vagabundo y tira de él. El viejo vagabundo resopla emitiendo un largo quejido. Posiblemente el tirón le ha hecho consciente de su cuerpo dolorido y maltrecho por la pelea. Siente otro tirón, más fuerte que el anterior, sacándole definitivamente de la multitud. Ante él, esta River4, otro vagabundo de mediana edad que siempre ha sentido compasión por un viejo como él. Nunca se mete con nadie. Y no lo ha visto beber alcohol ni una sola vez. Parece un hombre ausente, enajenado o como si hubiese perdido la memoria. Aunque nunca han cruzado una palabra, toda vez que River se encontraba con el viejo Printless, sus gestos le demostraban simpatía. No solía frecuentar mucho este lugar. A él le llaman River porque nunca está quieto. Es como un río, siempre en movimiento.
—¡Vamos, vamos, tienes que huir de aquí! —le dice con voz de trueno al viejo mientras le zarandea.
El viejo le mira a los ojos y no reacciona.
—Vete al metro, piérdete por ahí… Si este malnacido se levanta ¡te matará! Huye…
River vuelve a zarandearle más enérgicamente hasta hacerle, por fin, reaccionar. Printless, con una leve mueca de agradecimiento, empieza a andar todo lo rápido que sus piernas le permiten.
—Espera, espera un momento…
River sale tras él. El viejo vagabundo se detiene.
—Toma, es tuya. Te ayudará a conseguir unas monedas.
¡Pronto será Navidad!
En sus manos, River ha puesto una pandereta que ha encontrado hoy en un vertedero de basuras. El viejo vagabundo baja sus párpados y echa a andar.
Ocho días después, River despierta bajo una montaña de periódicos. ¡Ni idea de las horas que ha dormido! Pero deben de haber sido muchas a juzgar por la intensidad de la luz que se filtra por los resquicios. Se incorpora de medio lado y, al abrir bien los ojos, ve, en uno de los periódicos, una fotografía de alguien que reconoce al instante.
—¡Jodeeer! ¡Jodeeer! —exclama atónito, mientras se rasca la cabeza repetidamente.
Se levanta de un respingo con el periódico en la mano y lee el titular: <<Encontrado el Doctor Morris, gracias a una pandereta>>. Sigue leyendo la noticia: <<El destino, muchas veces caprichoso y enigmático, ha querido que, después de dos años de su extraña desaparición, el Doctor Morris fuera hallado por su propio hijo Alan en la boca del metro de la Avenida Lexington–Calle 63. Alan reconoció su antigua pandereta, decorada con un gran corazón, en las manos de un vagabundo que resultó ser su padre. El Doctor Morris, en un estado deplorable y maltrecho, ha sido ingresado en el hospital… Su hijo Alan ha dado muestras de una ingente felicidad tras el inesperado encuentro…>>.
River no sigue leyendo. Es suficiente. Suficiente para sentirse, por primera vez en su vida, satisfecho y orgulloso de sí mismo. <<¡Cuánta magia tiene la vida! ¡Cuánta magia, joder!>>, se repite para sus adentros. Y empieza a caminar buscando una dirección mientras tatarea New York, New York… Start spreadin' the news,/ I'm leavin' today/I want to be a part of it,/ New York, New York…
Relato inédito.
Autora: Emi Zanón
16/12/22
[1] “El Pintor”.
[2] Nueva York: Hogar para cualquiera de cualquier lugar. ¡La misma vieja mierda! ¡La misma porquería!
[3] “El sin
huellas”.
[4] “El Río”.
sábado, 3 de abril de 2021
¿DÓNDE ESTÁ BUDA?
¡Hola a tod@s y feliz mes de Abril!
Espero os guste este artículo y lo compartáis. Publicado como viene siendo habitual en las revistas "Tu mismo"; "Así es Buñol y "Hoy un click" y en el "Proyecto Metamorfosis".
¡Un besazo de Luz enorme!
https://tumismo.es/articulos/interiores/donde-esta-buda/
https://issuu.com/asiesbunyol/docs/asiesbunyol_n73
http://metamorfosisproyect.com/donde-esta-buda
Nueva Consciencia
Opinión
por Emi
Zanón
¿DÓNDE ESTÁ BUDA?
"Todos
los actos incorrectos vienen de la mente. Si la mente cambia,
¿cómo
podrían permanecer esos actos?"
Buda
Esta célebre frase de Buda es una de las joyas de
la sabiduría y amor que este gran Ser nos legó para que reflexionáramos sobre
nuestro comportamiento.
“Conócete a ti mismo y conocerás el Universo”
Emi
Zanón
Escritora
y Comunicadora de la Nueva Consciencia
http://emizanonsimon.blogspot.com.es/







